Mostrando entradas con la etiqueta candidaturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta candidaturas. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de octubre de 2010

Las primarias del PSOE y las de UPyD

De un tiempo a esta parte, en todos los medios de comunicación de este País se ha puesto en boga el término “elecciones primarias” y siempre referidas a un partido en concreto: el PSOE (espero que las primarias de UPyD tengan el mismo espacio en las páginas de los medios de comunicación)

Un partido que ha hecho de este término “necesidad, virtud”. Es más, ahora se presentan casi como los inventores de las mismas, cuando en realidad –ya sabemos que la memoria humana es frágil- es que las han llevado a cabo porque uno de los candidatos (Tomas Gómez) que se debía de retirar ante la imposición de otra candidata (Trinidad Jiménez) por parte del Sr. Zapatero, no lo ha hecho. Y la única forma de dirimir el conflicto era mediante la realización de unas “primarias”.

Por eso, me llama la atención que en un vídeo que pulula por Internet El Sr. Tomas Gómez se permita trasladar el caso de su partido –y el suyo personal- a otros partidos -UPyD en concreto- cuando en UPyD se realizan primarias por sistema, aunque solo haya un candidato.

Evidentemente, nada que ver con su caso, ni el del partido en el que milita.

Por lo tanto, no me puedo creer que las primarias del PSOE sean un acto de pura democracia. Más bien creo que son un sistema para dirimir una lucha entre aquellos que le deben el puesto al Sr. Zapatero –y que saben que estarán el mismo mientras él esté- y quienes creen que su tiempo ya ha pasado y pugnan por ocuparlo, junto con quienes les han ayudado a alcanzar su objetivo.

En cuanto al otro “gran partido”, ese que presuntamente se encuentra en la “oposición” no me extraña que el ínclito Don Mariano Rajoy desprecie “las primarias del PSOE”. El Sr. Rajoy desprecia cualquier tipo de primarias y democracia interna en el seno del PP, porque su ausencia le permite “tener sujetas las riendas” y mantener un poder que tiene poco de democrático, por más que de un tiempo a esta parte, haya intentado ocultar la verdadera naturaleza de su partido –y digo su, con toda intención- bajo el disfraz de cierta preocupación “social” y un aspecto “netamente democrático”.

Pero ciñéndome a lo que me interesa ¿Cuál ha sido una de las diferencias entre las primarias de UPyD y las del PSOE? Y pongo este ejemplo porque –aunque a regañadientes en el caso del PSOE- son los únicos partidos que las llevan a cabo.

Por una parte, mientras en las del PSOE todos –gracias a la prensa- estábamos “al tanto” de sus problemas de censos, de agrupaciones “suspendidas” o del número de avales necesarios para ser candidato...

… en UPyD hubo una sorpresa ya que si bien en un primer momento cuatro compañeros (dos a la Asamblea de Madrid y dos al Ayuntamiento) habían manifestado en diferentes medios su interés en postularse como candidatos, a estos cuatro iniciales se han sumado más, de forma que para la Asamblea de Madrid se presentan cinco en total (David Martín Marero, Francisco Javier García Núñez, Juan Manuel Martin Pérez, Luis Baeza-Rojano Cauqui y Luis Velasco Rami) mientras que para el Ayuntamiento de Madrid se presentan cuatro personas (Augusto González González, David Ortega Gutiérrez, Francisco Javier Flores Vaquerizo y Raul Almendros Molina)

Y este alto número de postulantes, para todos los que estábamos en el acto de presentación de candidatos que se celebró el jueves 7 en el Hotel Colón, supuso una agradable sorpresa.

¿Por qué no se conocía a priori el número de candidatos? Porque en este Partido, cualquier afiliado se puede presentar, sin avales, ni ningún otro requisito y al no necesitarlos, los hubo que se postularon a última hora, sin más restricción que su voluntad.

Y como en este Partido existe, no una democracia formal, sino real, este mero hecho supone una doble responsabilidad: tanto para los candidatos y como para los electores.

Para unos, el sentirse lo bastante capacitados –y suficientemente fuertes- como para representar las ideas de UPyD y a los ciudadanos en las instituciones en las que puedan estar.

Para los otros -los afiliados que los deben elegir- votar a los mejores.

Yo, como afiliado, tengo muy claro cuál debe ser el sentido de mi voto: Debo pensar en quién puede representar mejor las ideas –y los ideales- del Partido.

Y esto es difícil, porque hay candidatos, que por las labores que han estado realizando -en razón de su cargo- son muy conocidos entre aquellos que les deben de votar y en cambio otros se han dedicado a trabajar –calladamente- colaborando tanto en la redacción de los estatutos del Partido, como en la redacción de las propuestas parlamentarias que ha presentado el Partido… un trabajo en definitiva muy importante, pero desconocido –quizá tanto como sus personas- para la mayoría de los afiliados. Y a unos y otros se unen –además- otros candidatos que son –nada más y nada menos- que afiliados que ponen –y han puesto- todas sus ilusiones, sus energías y su trabajo en este proyecto.

Por eso –porque soy consciente de mi responsabilidad como afiliado- escucharé a todos los candidatos, oiré sus propuestas… y el día que vaya a depositar mí voto -permitidme que sea totalmente sincero- no pensaré en el más conocido, ni tan siquiera en el más ilusionado… Recapacitaré en cuál de los candidatos que se presentan estará más capacitado tanto para representar y defender el mensaje UPyD, como para que la voz del ciudadano se escuche –finalmente- en las instituciones, porque creo que es algo que debo a este Proyecto y a este País.

Y después de las elecciones, aquel candidato en quién los afiliados hayan depositado su confianza, contará con todo mi apoyo, mi trabajo y mi ilusión, porque estaré apoyando a quien han elegido los afiliados.

Solo me resta, desde aquí invitar a todos –afiliados o no- tanto a ver el perfil de los distintos candidatos y que están recogidos en la pagina tucandidato como invitaros a los diferentes actos previstos, en los que quienes se postulan a la Asamblea de Madrid, al Ayuntamiento de Madrid y a los distintos municipios en los que UPyD se presentará en la Comunidad, harán llegar sus propuestas y que podéis consultar en la página web del Partido.

Por cierto, ya anticipo que todos los perfiles tienen algo en común: no son los de políticos, son los de ciudadanos que hacen política, y que además, creen en lo que defienden.

sábado, 2 de octubre de 2010

De primarias y candidaturas en UPyD.

Ayer día 1 de octubre, Unión Progreso y Democracia de Madrid convocó la apertura de la presentación de candidaturas para elegir a sus candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid, al Ayuntamiento de Madrid y a las alcaldías de 19 municipios más de la Comunidad : Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Aranjuez, Boadilla del Monte, Collado Villalba, Fuenlabrada, Getafe, Las Rozas, Leganés, Madrid, Majadahonda, Meco, Móstoles, Nuevo Baztán, Pinto, Torrejón de Ardoz, Torrejón de la Calzada y Valdemoro.

Este anuncio demuestra -por imposible que parezca- que existe vida –política sobre todo- más allá del PSOE. Y digo PSOE porque el PP, desde el punto de vista de la política interna –y aún de la otra- está muerto.

Y también indica que existen partidos en los que se está viviendo un proceso de primarias, aunque no ocupen los titulares de la prensa, como en el caso de las “primarias” del PSOE.

¿Por qué entrecomillo la palabra “primarias” en el párrafo anterior? Personalmente entiendo que unas “primarias” en las que los candidatos tienen que “ser avalados”, en las que aparecen agrupaciones enteras que no pueden votar por estar suspendidas… al final se convierten más en un escaparate del poder de determinados grupos de presión internos, que en un mero ejercicio de democracia interna. Me parece más una pantomima, que un proceso electivo serio en el cual los afiliados puedan mostrar su opinión respecto a quién es el mejor candidato de entre los que se postulan.

Creo que es muy triste que entre compañeros de un mismo partido, que se supone comparten una visión política común, nadie se fie de nadie -como ocurre entre Trinidad Jiménez y Tomas Gómez- o que continuamente aparezcan en los titulares de la prensa noticias respecto a “recuentos fraudulentos”. ¿Será que con el paso del tiempo y el ejercicio del poder se ha perdido la perspectiva de cuál es su función –como políticos- tanto respecto a sus afiliados, como a los ciudadanos de este País?

Pero dejando a un lado otros procesos electorales internos y como he señalado en el primer párrafo de esta entrada, en UPyD también se ha iniciado un proceso de primarias para dirimir varias cosas: Quienes son los compañeros que se presentan a las elecciones locales y a las Autonómicas.

¿Y cómo lo hace? A través de un proceso callado, pero auténticamente democrático.

En Unión Progreso y Democracia existen varios elementos diferenciadores de los procesos de primarias, con respecto a otros partidos:

Un partido político, como cualquier otra organización humana tiene que optar por una forma u otra de organizarse en todos sus aspectos, y en el mecanismo de primarias, entre ellos. ¿Cómo se elige a los candidatos? ¿Impone el candidato la dirección del partido, como en el PP?, ¿Solo se realizan primarias en el caso de que existan varios candidatos, como en el PSOE?, ¿Se llevan a cabo siempre, como UPyD?

Entiendo, que el último caso, es el más justo, tanto en cuanto que son los afiliados –todos los afiliados- quienes a través de sus votos, eligen al candidato que ellos entienden más idóneo.

En UPyD las primarias están recogidas estatutariamente (Artículo 52 de los Estatutos) esto es, no se celebran porque aparezcan dos o más candidatos; se celebrarían aunque solamente existiera un candidato, porque los afiliados decidieron que así fuera en su I Congreso.

Así mismo, cualquier afiliado puede presentarse a las primarias sin necesidad de ningún tipo de aval. Esto –y hay que tenerlo muy claro- supone un ejercicio de normalidad democrática y no es un proceso para dirimir conflictos entre distintas facciones o candidatos. Y –además-estos procesos de primarias se realizan siempre en cualquier tipo de elecciones, sean estas locales, autonómicas o nacionales. UPyD es el único partido político en el que se confía en el mecanismo de primarias –siempre- para elegir candidatos, como un ejercicio de transparencia y participación democrática, y no como un mecanismo excepcional.

Este es el camino. Difícilmente se puede defender la democracia cuando está no existe en el interior del partido que la propugna como sistema de gobierno. Y por eso mismo, me resulta difícil comprender –salvo que haya un interés- a aquellos que intentan mostrar que elegir libremente a un candidato, mediante una votación, es una señal de disensión o discrepancia.

Así pues, bienvenido sea este proceso electoral interno, a pesar de la carga de trabajo que implica para todo el Partido.

Pero una cosa si tenemos que tener meridianamente clara: Este partido nació con la esperanza y con el objetivo de servir a los ciudadanos y tiene que demostrar que es diferente de otros partidos políticos.

¿Cómo?

En este Partido en que militamos tanto personas con experiencia política, como personas sin ella, debemos trabajar por unas primarias limpias -y sobre todo leales– tanto con el Partido, como entre los contendientes -que no dejan de ser compañeros- y con los afiliados. Hemos iniciado un proceso en el que candidatos se deberán dar a conocer, hablar, debatir, trasladar sus ideas a quienes les tienen que elegir… pero siempre desde el respeto, sin incurrir en los “espectáculos” que se dan en otros partidos, porque tenemos la suerte -la inmensa suerte- que los afiliados sean los que elegirán a las personas más idóneas para conseguir los fines de UPyD: hacer una política diferente, y estos tendrán en cuenta las mejores ideas y los mejores candidatos.

Y cuando existen unas y otros, sobran “marrullerías”… y hasta avales.

En definitiva, debemos llevar a cabo un proceso impecablemente limpio y democrático, porque es algo que nos debemos entre todos los afiliados y sin perder el objetivo común que nos une: los ciudadanos de este País.

En definitiva, debemos llevar a cabo un proceso implacablemente limpio y democrático, porque es algo que nos debemos entre todos los afiliados y sin perder el objetivo común que nos une: los ciudadanos de este País. Y para ello podemos -y debemos- trabajar, bien como representantes en las instituciones, o como afiliados, ya que el objetivo -los ciudadanos de España- es algo que trasciende más allá de la responsabilidad que tengamos en esta piragua magenta en la que estamos embarcados.