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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cosas de ser ciudadano

Cuando leo en la prensa noticias sobre “política”:  iPpad gratis, coches oficiales con chofer, escaños de lujo, eso sí muy mullidos con los que se premia a aquellos que han demostrado su inutilidad cuando han estado al frente de otras administraciones publicas, gestionando el dinero de los demás y propiciando “ciudades del circo”, aeropuertos sin aviones, estaciones del AVE (porque cada pueblo tiene que tener su estación del AVE aunque no tenga viajeros y sea manifiestamente antieconómica) y como son muy comprensivos que incluso se permiten el lujazo de tener hasta 600 y no sé cuantos más “asesores” eso sí, sin Graduado Escolar “asesorando” sobre sus cosas de las que no saben absolutamente nada, pero cobrando -eso sí- del dinero público del dinero de todos… pues que quieres que te diga, como que me indigno, eso sí, en la intimidad.

Y pienso en esos “partidos políticos” que presentan en sus listas electorales a “imputados” que se incluso se permiten el lujo de decir que están para “servir los intereses de los ciudadanos” eso sí: con la sombra de las presuntas sospechas sobre sus espaldas o con discursos huecos en los que priman las “banderas” de un nacionalismo rancio que trata que nadie se ocupe –ni preocupe- de “lo suyo”.

En definitiva, cuando veo que todo está como está y hasta a donde nos han llevado aquellos a quienes les hemos dado el “poder”… pienso en irme a Alemania, o hasta a Nueva Zelanda…

Pero luego colijo que alguien tiene que luchar por los ciudadanos y sus derechos, por los derechos de nuestros hijos y entonces además de quedarme, me implico, porque quiero, queremos, que nuestros hijos tengan otro futuro que el que parece que al que parece que ahora estén abocados.

Sé que en cada español hay un presidente de gobierno -y hasta de su comunidad-, un seleccionador de fútbol y a veces hasta un torero. Y sé que hasta nos encanta arreglar el País “frente a un café”.
 
Siempre digo lo mismo: sin nuestra implicación desde las instituciones, sin nuestro trabajo día a día desde las mismas, aquellos que tenemos la suerte de tener esa posibilidad que nos han dado los ciudadanos, lo que pensemos no puede cambiar la realidad.

Quizá, nuestro problema es que faltan aquellos que solo quieren, que solo pretenden ser ciudadanos personas normales, sujetas a los vaivenes de este mercado laboral actual, que no han vivido de la política y que han adquirido –porque creían que así podían ayudar- una responsabilidad política, algo que no solo implica sueldos millonarios, ni “colocar” a tus allegados, sino más bien lo contrario: pensar en aquellas personas que no conocen, pero que tienen derecho a tener un trabajo, una vida y a poderse comprar una TV de plasma –o de lo que sea- porque para ellos el trabajo, el sentirse útiles para la sociedad y que esta lo tenga en cuenta, es importante.

Quizá haga falta menos “políticos” y más ciudadanos que estén en o que hagan política.

Mire Ud. No quiero que me hable de “brotes verdes”, ni que me diga que mañana saldré –saldremos- de la crisis: simplemente quiero poder trabajar, vivir y disfrutar de –y con- las personas a las que quiero.

Simplemente quiero trabajar y que me paguen lo que merezco, poder pagar mi hipoteca, para que mañana no esté en la calle con mis hijos y de cuando en cuando, hasta poder comer fuera de casa. 

Como ciudadano, como cargo público, únicamente quiero que quienes están en las instituciones piensen en mí, como si fueran ellos.

¿Eso es política? No lo sé, pero sé que la política tiene que estar al servicio de los ciudadanos y no al contrario.
 
Y por eso ando -andamos- en UPyD, en estas lides... con la convicción de que "otra forma de hacer política, es posible" además de necesaria.

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Qué debe hacer UPyD de cara a las próximas elecciones Autonómica y Locales?

Si queremos que UPyD ocupe el lugar que le corresponde… creo –y siempre desde la perspectiva de un afiliado de “a pie” y desde mi punto de vista- que hay una serie de cosas, que se deberían tener en cuenta:

1ª.- “Salir a la calle”: ¿Para qué? Simplemente –nada más y nada menos- que para hablar con el ciudadano, para hacerle participe de qué es lo que pensamos, de cuales son las soluciones que tenemos, de contrastarlas con él… en definitiva y en dos palabras -que para algunos están “demodé” pero que para UPyD están vigentes- para que exista empatía, cercanía y proximidad.

Se qué esto es complicado, máxime cuando llevamos seis meses sin salir a la calle, inmersos como hemos estado en múltiples procesos electorales internos, que seguro que si fuésemos como otros partidos –véase PSOE y PP- no hubiésemos “perdido el tiempo” en tales menesteres. Pero como no somos ni uno ni otro y elegimos a nuestros coordinadores y candidatos a través de elecciones, hemos estado sumidos en esos procesos internos según el mandato que se dio en su día en el I Congreso. Debemos volcarnos en quién realmente es nuestro nervio y nuestra realidad; el ciudadano de este País, que por cierto… se llama España.

2º.- Dejar de tener en cuenta encuestas –sean del CIS o de la bruja Lola- lo siento compañeros a los que les encantan los números, yo soy de letras como he repetido hasta la saciedad (letras de la hipoteca, del coche, de pensiones, etc.). Nuestros resultados dependerán de cómo traslademos nuestro mensaje al ciudadano. Los resultados estribarán en la convicción con que le transmitamos a este, que estamos aquí para hacer otra política... no una política cualquiera, sino una política por y para él.

3º.- Intentar que los medios de comunicación masiva, se den cuenta de que existimos y además, estamos en la vida política para quedarnos. De todos es conocido que hay una especie de “pacto de silencio” entorno a UPyD. Y ese pacto de silencio –insisto- solo puede romperse hablando de “tú a tú” con los ciudadanos de este País. Algunos amigos –que pasaban por el parque de El Retiro (en Madrid) durante las europeas- me han comentado que quedaron gratamente sorprendidos al ver que toda una señora diputada se atreviera a “bajar a la arena” a debatir con cualquier persona que pasará por el Paseo de Carruajes, y quisiera coger el micrófono para hacerle una pregunta (Rosa Díez, por más señas). Esas acciones son las que llegan al corazón de las personas -porque son significativas de la realidad del Partido- y no las de aquellos que se esconden –y refugian- en el Congreso de los Diputados.

4º.- Continuar con las acciones que se han iniciado en la campaña “No nos mires, únete"¿Por qué pienso eso? Porque nos permite que el ciudadano pueda “ponernos cara”, pueda hablar –esta vez sin tener que pedir el micrófono- con nosotros, para que sea consciente de que no somos diputados, ni concejales. Somos únicamente personas que se han cansado de “arreglar el País” sentados cómodamente frente a un café y hemos decidido trabajar, poniendo por delante nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestros conocimientos, para intentar solucionar los problemas comunes de todos, independientemente de la Comunidad Autónoma en la que se viva, sin “pasteleos de votos” y sin otro objetivo que los ciudadanos -todos los ciudadanos- tanto los que crean en lo que UPyD defiende, como en los que no.

5º.- Ser aún más conscientes de cual es la preocupación de UPyD: España y los españoles y no entrar en el “juego sucio” que a partir de septiembre algunos partidos –con mucha experiencia en estas lides- utilizarán, a falta de otros argumentos. Vamos a ver: que me parece muy bien que al candidato del PSOE para la Comunidad de Madrid… ¿Quién será? Zapatero… Trinidad Jiménez… Tomas Gómez… o Michele Obama (por qué será que me acuerdo de Berlanga y aquella cancioncilla de “Bienvenido Mr. Marshall“ que en una de sus estrofas decía:

“…Americanos,
vienen a España
gordos y sanos,
viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío…”)

Me da igual: En UPyD habrá primarias y eso es “juego limpio”. ¿Por qué las habrá?. La respuesta es fácil: ¿Qué mayor democracia interna, externa o incluso digna de una “conjunción estelar” –como dijo una tal Leire Pajín- es aquella que da la potestad a los afiliados de un partido político para que elijan mediante votación a quienes les tienen que representar EN SU PROPIO PARTIDO…? En UPyD no existen “avales” firmas, o no se qué... Únicamente existe la voluntad de los afiliados.

6º.- No entrar en ese “juego” de alcaldes, alcaldables y concelajes -o concejalables- que ven UPyD como un “paraguas” bajo el que presentarse, para continuar en sus poltronas. No. UPyD es un proyecto por y para los ciudadanos, no para los arribistas que pululan por doquier. Oiga… y que más de uno –acostumbrado a las practicas de otros partidos- se ha presentado ante este partido, henchido de “votos suyos".

Simplemente –y para terminar- añadir un pequeño apunte dirigido a aquellos que dicen- mejor dicho, recitan como un mantra- que UPyD no tiene “programa”. Desde estas líneas, les llamo MENTIROSOS, basta entrar en UPyD para darse cuenta de la falacia.

Pero aunque así fuera ¿Cuál es el problema? Si en UPyD se hubiera confeccionado el programa como en otros partidos –desde la mesa de un despacho- seguro que en ese famoso “progamaquesegúnalgunosnotieneupyd” estaría ya publicado en todos los medios de comunicación afines –en el caso de UPyD, ninguno- y en el que se encontraría ya solucionado un tema tan “candente” como es el del “el sexo de los ángeles”. Se que algunos partidos políticos piensan: ¿“qué más da lo que se diga en el programa, si luego no se va a cumplir”?. Siguiendo esa tónica se podría recoger hasta la idea más peregrina. Pero en este Partido, solo se recogen aquellas propuestas que realmente sirvan al ciudadano y que –además- se vayan a cumplir, pese a quién pese.

UPyD no solamente tiene un programa, si no que es un programa vivo, que cambia constantemente porque recoge las necesidades reales de los ciudadanos y de sus afiliados, que son –básicamente- ciudadanos y que tienen sus problemas y sus expectativas… Si alguien no me cree simplemente que entre en este apartado de la página web, donde podrá ver las cuestiones que se han presentado en aquellos lugares en los que tenemos representación, independientemente de los problemas que representa el tener una representación tan exigua.

Si quieres que tus problemas estén recogidos… que tu voz –como ciudadano- se escuche… ya presumes quién lo va a hacer, siempre que deposites tu esperanza y tu confianza en un Partido sin hipotecas –ni políticas, ni económicas- un Partido que representa un soplo de aire fresco en un recinto, en el que como sigamos así, hasta los leones van a salir corriendo.

En tu mano se encuentra esa posibilidad… ¡¡Y que no te cuenten “historias” sobre votos útiles!! Porque la realidad –a la vista está- es que los votos útiles, al final se convierten en “votos a los inútiles”.

miércoles, 29 de abril de 2009

Derecho de no discriminación del castellano en la enseñanza

Cada día que pasa asisto con mayor perplejidad al “espectáculo” que supone una sesión, pleno, o como a bien se tenga llamar que se da en el Congreso de los Diputados –casa de los padres de la Patria.

En la sesión de ayer martes se discutía la proposición de ley del Grupo Popular encaminada a garantizar el derecho de no discriminación del castellano en la enseñanza, algo que me parecería un tema importante a debatir en cualquier otro País del mundo que no fuera España, más que nada porque es uno de los idiomas oficiales del País, y porque además, esta recogido en la Constitución. Pero lo más sangrante es que, además, no ha salido adelante por el voto en contra de todos los grupos excepto el PP y UPD.

Pero ya se sabe que “España y yo somos así, señora

Lo que no deja de sorprenderme han sido los argumentos utilizados en contra de esta proposición de ley, sobre todo por parte del diputado de ERC, Joan Tardà. ¿Que argumentos han sido estos?, pues como nos tiene acostumbrados, de “altura” y “peso

Acusaciones varias, y repletas de desatinos. A saber: acusaciones de "genocidio cultural y lingüístico" ¿del catalán o del castellano? Lo siento, pero cuando argumentos expresados con tanta inteligencia, suelo perderme.

Una perla: “…los políticos del PP en Cataluña son vistos como "extraterrestres", pues la verdad es que con intervenciones como la suya, con acusaciones de sobornos, diputados de CiU que parece ser que venden su escaño por 30.000 €, procesos judiciales varios, historias de espías, etc., me parece que hasta en el último rincón de esta piel de toro estamos viendo a TODOS los políticos como “extraterrestres”. ¡¡Pobres extraterrestres!!

Otra perla: “…si se demuestra que la política de los 'populares' de "castellanismo y nacionalismo agresivo" da resultados electorales, habrá que concluir que "la sociedad española está enferma” ¿Y la catalana defendida por estos adalides…? Lo se, lo siento, es simplemente una pregunta retórica.. Tengo la impresión que hoy por hoy es más agresivo en nacionalismo catalán, que el español.

También demostró, siguiendo las siglas de su partido, su republicanismo, con comentarios como que "el jefe del Estado, después de 30 años de reinado, todavía no ha sido capaz de hacer un cursos de lengua vasca, de lengua catalana y de lengua gallega".

¿Y el presidente del Congreso Sr Bono?.... pues más Bono que nunca. Solo sólo le llamó la atención cuando el Sr. Tardà menciono “al fantasma de Aznar” eso sí, como es una persona educada, le pidió disculpas por haberle interrumpido… y continúo placidamente escuchando los improperios calenturientos del diputado de ERC.
Respecto a los demás grupos opositores:

La portavoz de Educación del PSOE rechazó la iniciativa del PP “…ya que la Constitución Española, los Estatutos de Autonomía, las leyes de educación y las sentencias del Tribunal Constitucional "amparan el plurilingüismo y el desarrollo que en materia educativa se ha hecho en relación con la enseñanza de las lenguas oficiales". Curiosamente se le olvido que en Cataluña imponen multas a negocios que tienen carteles en español, y que se está viviendo una verdadera persecución de la lengua española, aras de no se que derechos históricos conculcados. Es curioso que una de las tonterías que se le ocurre al Sr. Zapatero –la alianza de las civilizaciones, que nadie sabe que es- me imagino que se fundamentara en el respeto a otras culturas FUERA DE ESPAÑA.

Entiendo que los partidos “nacionalistas” voten en contra, pero que un partido nacional –al menos creo que el PSOE lo es- vote en contra de algo que debería de ser evidente el uso real y sin cortapisas de las lenguas cooficiales- me parece una irracionalidad.

Según CiU la propuesta "no se fundamenta en la realidad" dado que los alumnos de las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales tienen el mismo nivel que los alumnos del resto de comunidades, apañados vamos, porque creo que tenemos uno de los niveles de fracaso escolar más altos de Europa.

Respecto a la intervención del PNV esta proposición de ley amenaza con: "dejar atrás la cohesión que se había alcanzado y retrotraernos a tiempos de los que muchísimas personas del País Vasco no nos queremos acordar". Personalmente no se si refería al Paleolítico o Neolítico.

Suscribo una por una las palabras de Rosa Díez –me temo que yo hubiera dicho lo mismo- que destacó que "se trata de defender los derechos de los españoles, vivan en donde vivan, y no de contraponer sentimientos"

Para terminar, solamente recoger dos noticias antagónicas, pero significativas que confirman que somos un País de contrastes:

La primera de ellas, que no deja de ser una situación kafkiana: “…en una campaña informativa sobre los horarios comerciales de los comercios, impulsada por la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de Rubí ha repartido por todas las tiendas folletos en catalán y en árabe y únicamente en catalán…” Curioso; en Rubí solo deben vivir catalanes… y musulmanes. Esta acción me indica que finalmente, en Cataluña existe el bilingüismo, aunque sea únicamente en catalán y árabe.

La segunda no es otra cosa que la materialización del sentido común en las palabras de Juan Marsé: "Yo nunca vi anormal ser un catalán que escribe en lengua castellana" declaración realizada en la entrega del Premio Cervantes. Es tan de “cajón” que no necesita –creo yo- mayor comentario.

viernes, 23 de enero de 2009

Cuando te afilias...

Cuando un ciudadano toma –después de haberlo meditado profundamente- la decisión de militar en un partido político, espera que ese partido no le defraude, no traicione las ilusiones depositadas en este acto de compromiso.

¿Porqué se mete en estas lides un ciudadano?. Fundamentalmente entiendo porqué cree –creo- que su militancia es necesaria, que hay cosas que no funcionan, que hay cosas que se pueden mejorar y que con su trabajo –y no solo con su voto- puede ayudar a resolver los problemas de sus conciudadanos, y a la construcción de un País mejor.

Afiliarse es –o debe ser- algo más que pagar la cuota. Afiliación debe ser involucrarse en defender unas ideas que se asemejan a las suyas, echando una mano en lo que se pueda aportar, desde su tiempo y sus conocimientos. Al final, como cualquier otra actividad humana en esta vida, la política reporta sinsabores, alegrías, trabajo, horas bajas… y horas altas. Lógicamente, estoy hablando de ciudadanos normales, no de algunos sujetos –que de todo hay en la viña del Señor- que buscan otra serie de “gratificaciones” en forma de recalificaciones, sobornos, porcentajes, etc. Pero creo –honradamente- que son los menos, aunque quizá sean de los que más se ocupan los medios de comunicación.

En cualquier caso y como nexo de unión ideológico, de un grupo de personas de ideas políticas afines que están dispuestas a trabajar por el cambio, están esas siglas a las que el ciudadano se ha afiliado.

Por eso no dejo de pensar en los afiliados del PP. Sinceramente creo que los afiliados de calle de este partido lo hicieron en su día con la convicción de que existía una comunión entre sus ideas y aspiraciones y el ideario del partido, un deseo de que sus reflexiones políticas y anhelos se vieran reflejados a través de sus votos y su trabajo. ¿Y qué obtienen? Un partido en el que la cúpula –la eterna dicotomía entre la base y la cima- se preocupa más de espiarse, hacerse zancadillas, pegarse “puñaladas”… -en definitiva, todo aquello que conlleva la falta de liderazgo- que en lo que la política implica como servicio al ciudadano.

Si yo fuera militante del PP quizá les dijera a los miembros de la dirección: “Por favor, déjense de sus guerras internas por la conquista del poder y pónganse a trabajar en serio por lo que realmente interesa, este País y sus ciudadanos…” o no, mejor aún, quizá directamente, me diese de baja y me afiliase a un partido en el que al menos la dirección y las metas si están claras, como está claro el largo camino que queda por delante para alcanzarlas.