Como me gusta creer en los reyes –más que en los cuñados- os voy a hacer participes de la carta que he enviado este año a los reyes magos:
“Queridos Reyes Magos:
Vivo en España, que es un sitio muy bonito y como he sido muy bueno este año, me gustaría pediros una serie de cosas, que estoy seguro que me traeréis esta noche.
Quiero que me traten como un adulto, que no me engañen diciéndome que van a hacer unas cosas y haciendo otras a continuación (que no me gustan, porque quitan dinero a mis papis y si ellos no tienen euros, yo no puedo comprar más caramelos…)
Quiero que los votos (eso de meter un papel en una urna) de todos los ciudadanos (los papas de mis amiguitos) valgan lo mismo, independientemente de donde vivan, porque mis papis me han dicho –y eso lo entiendo- que vivimos en democracia; esto es una persona, un voto.
Quiero que aquellos que manejen dinero público (mis papis me han dicho que es el de todos) lo gasten como si fuera SU DINERO y no lo vean como una posibilidad para incrementarlo a costa de los demás (esto no sé lo que es… pero me parece muy mal)
Me gustaría que si alguien ha sido malo –y es condenado por corrupción, por ser muy malo, dicen mis papis- lo pague (le castiguen) a él, sin compañías interpuestas, sin testaferros... que no se que es...
Quisiera que a todos mis amiguitos en el cole la profe nos diga lo mismo, que no nos cuenten “historietas épicas” y cosas distintas a los del cole de al lado, y –que además- que no nos cuesten muchos euros a mis papis. Vamos... que no ganen dinero conmigo y con mis amiguitos.
Me gustaría que mis papis y yo viviésemos en un País en el que todos tengamos, ya no el derecho, si no la posibilidad real de acceder a una vivienda y a un trabajo –papa está muy preocupado- dignos.
Mi casa es muy bonita y quisiera lo mismo para mis amiguitos.
Quisiera que se tuvieran en cuenta las opiniones de todos en los organismos políticos: mi papi dice que son muy importantes, porque aunque yo no sepa lo que son y no me preocupe, o no me importe lo que dicen, al final dicen que puedo o no puedo hacer.
Os pido esto porque sé que todos tenemos ideas que aportar –a mi me escuchan mis papis- y no solo los que tienen una mayoría, porque la mayoría absoluta, no es una “patente de corso” y tampoco significa que sean más importantes que los demás y no se debe permitir que no se atienda al resto de los representantes de los ciudadanos (dice mi papi, aunque no lo entienda muy bien lo que me quieren decir)
También quisiera que quienes sean los verdaderos responsables –los “malos”- no de la crisis, sino de su gestión y de las medidas tomadas… lo paguen. Porque mis papis –y los reyes- me dicen que si soy malo, no me pueden premiar, al contrario, me van a castigar y traer mucho carbón.
Para no aburriros: quiero que todos puedan trabajar y tener “calidad de vida” –que no sé que es, pero suena muy bien- y puedan tener trabajo –que permite a mis papis comprar mis libros, mis “chuches” y ser –en definitiva- personas más felices, esto es: que mis papis estén más contentos.
Un abrazo muy fuerte, José Antonio.
P.D.: Os he dejado turrón y agua para los camellos, pero si no me traéis lo que os pido, no creeré más en vosotros y el próximo año –y los siguientes- mandaré mi carta aquí: http://goo.gl/M3cja”
Ante todo, este es un pequeño blog, apenas las simples entradas de un Paseante que hace su camino andando por Internet y que se permite el sano ejercicio democrático de reflexionar sobre lo que a mí, como ciudadano me preocupa y sobre la vida política de nuestro País. A pesar del trabajo y otras obligaciones, intentaré llenarlo de contenidos. Este es un blog subjetivo y a pesar de ser un afiliado de UPyD las opiniones aquí vertidas son a titulo meramente personal.
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jueves, 5 de enero de 2012
viernes, 16 de enero de 2009
Cuando perdemos la salud
Muchas veces, en la vida perdemos la perspectiva y corremos detrás del dinero, de los bienes, y los oropeles gravosos en los que nuestra sociedad es tan prodiga. Y continuamos así, hasta que perdemos lo más preciado: la salud, bien nosotros o alguien muy cercano a nosotros. Todo lo demás pasa a un segundo plano.
Y entonces entramos en otro mundo repleto de médicos que nos hablan desde las alturas, de empresas de ambulancias –contratadas por la Comunidad, esto es con dinero público- que tienen ambulancias sin calefacción ni aire acondicionado, que explotan a sus trabajadores en turnos maratonianos, porque “se hacen cargo” de todos los servicio, lo que les impide llegar a tiempo para recoger a los pacientes y llevarlos al centro hospitalario o a su hogar, o que envían a una sola persona para trasladar a un paciente impedido, esperando contar con la ayuda de alguien para poder subirlo a su domicilio, empresas de ayuda a domicilio, también pagadas con dinero público, que no pagan a sus empleados y que no les hacen contratos para que no puedan quejarse…
Y yo me pregunto ¿nadie se ocupa de controlar las actividades de estas empresas pagadas con el dinero de todos y que nos dan servicio a todos?
Y entonces entramos en otro mundo repleto de médicos que nos hablan desde las alturas, de empresas de ambulancias –contratadas por la Comunidad, esto es con dinero público- que tienen ambulancias sin calefacción ni aire acondicionado, que explotan a sus trabajadores en turnos maratonianos, porque “se hacen cargo” de todos los servicio, lo que les impide llegar a tiempo para recoger a los pacientes y llevarlos al centro hospitalario o a su hogar, o que envían a una sola persona para trasladar a un paciente impedido, esperando contar con la ayuda de alguien para poder subirlo a su domicilio, empresas de ayuda a domicilio, también pagadas con dinero público, que no pagan a sus empleados y que no les hacen contratos para que no puedan quejarse…
Y yo me pregunto ¿nadie se ocupa de controlar las actividades de estas empresas pagadas con el dinero de todos y que nos dan servicio a todos?
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