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lunes, 2 de enero de 2012

La mentira de la política o la política del engaño.

Quería esperar los primeros 100 días de este nuevo Gobierno que surgió de las urnas en las pasadas elecciones, antes de hacer un análisis de las decisiones que han tomado hasta el momento.

Pero vistas las primeras medidas que han tomado, no puedo resistirme a reflexionar sobre ellas.

Ya empezó “la cosa” a ponerse interesante cuando escuche al Sr. Rajoy –ya en el debate de investidura y en su turno de replica a Rosa Diez- decirle que la corrupción política no suponía ningún problema –porque eran pocos los corruptos- y que la Ley electoral era la mejor de las posibles, evidentemente tanto para el PP, como para el PSOE, sin olvidar a los partidos nacionalistas, esto es así. Así mismo creo recordar que también dijo algo acerca de los votos y la representatividad, exactamente igual que le apuntó el Sr. Zapatero a Rosa Diez en otro debate.

¿Será que Rosa concita en los distintos Presidentes del Gobierno, líneas de pensamiento comunes? 

Todo es posible. En ocasiones, algunos entienden que la forma de enfrentarse a argumentos directos (http://goo.gl/A8mRF) es irse por los “Cerros de Úbeda” hecho muy común entre algunos españoles, sean estos de León o hasta de Galicia.

Pero volviendo al tema, después del primer Consejo de Ministros, me reafirmo en la idea de que se nos ha dado a los ciudadanos “gato por liebre” de nuevo.

Una de las cosas que más sorprenden a la ciudadanía –al menos a mi que soy ante todo un ciudadano- es lo que se “ofrece” en los programas electorales y lo que finalmente se “hace” cuando se ha conseguido el objetivo: formar gobierno.

Me resulta patética la idea de que si bien unos redactan un programa electoral ya con la idea preconcebida de incumplirlo, los demás -los ciudadanos- sepamos que lo van a hacer y lo asumamos como algo normal.

Ahora mismo estamos asistiendo a este proceso tan familiar como manido: Se toman nuevas medidas económicas, que no estaban recogidas en el programa electoral del PP, porque según ellos, el PSOE les engañó, existiendo un déficit mayor del que se les dijo que existía y por lo se ha visto obligado a incumplir su programa –que no contrato- electoral.

La explicación no deja de ser un admirable retruécano. Se han tomado estas medidas porque no “hay un duro”, pero esto –no por evidente- no era “políticamente correcto” expresarlo durante la campaña electoral.

Por favor, seamos serios: todos sabemos que la salida de la crisis va a pasar por sacrificios y si durante la campaña electoral se hubiera dicho que sería necesaria una subida de impuestos todos lo hubiésemos asumido –porque quién más y quién menos lo imagina- y al menos no nos habríamos sentido engañados.

No voy a analizar las medidas económicas tomadas por el Gobierno del Sr. Rajoy, pero si quisiera expresar algo que si me ha llamado la atención; me parece indecente que mientras el mayor esfuerzo se pida a las rentas provenientes del salario –esto es, la sufrida clase media, con nomina y fácilmente controlable por Hacienda- el Gobierno avale con 100.000 millones de € más a la Banca (http://goo.gl/p3EUB) de “tapadillo”. Y digo esto porque no se comentó nada acerca de esta medida en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del día 30 de diciembre, aunque si estaba recogida en el Decreto de Ajuste.   

Se está utilizando nuestro dinero –porque no hay que olvidar que el dinero del Gobierno es el de todos y no suyo- en remendar unas entidades que lo utilizan fundamentalmente para sanear sus cuentas y repartir dividendos entre los accionistas y jugosos salarios y variables –que se niegan a publicar escudándose en la Ley de protección de datos (http://goo.gl/g1E61)- entre aquellos que han propiciado la actual situación económica de esas mismas Entidades y para los que la palabra crisis, no existe.

¿La solución a la crisis consiste en subir los impuestos al trabajo, penalizar el ahorro y congelar el consumo?. Pues no soy economista, pero el sentido común me dice que si –como ciudadano- cada vez tengo menos dinero porque los salarios se congelan y me suben los impuestos, cada vez me gastaré menos dinero y por lo tanto, la economía continuara anquilosada.

Porque si la idea es que la Banca ayude a la recuperación económica, mediante la concesión de créditos a sus clientes la experiencia con las ayudas que el anterior Gobierno ya le concedió debería servir de experiencia: No utilizan las ayudas públicas para conceder créditos. 

Y si alguien –el Sr. Rajoy por ejemplo- piensa que estoy equivocado, que vaya a pedir un crédito. Se ha pasado de un extremo a otro.

Antes, en los años felices de las “vacas gordas” estas mismas entidades concedían créditos hipotecarios "a mansalva", o incluso se permitían el lujo de llamar constantemente por teléfono a sus clientes, ofreciéndoles créditos para arreglar la casa, comprar un coche, o cualquier otra cosa.

Ahora, o tienes avales… o no te conceden el crédito.

En épocas de “vacas gordas” se le dice al Gobierno: Laisser fait, laisser passé ("dejad hacer, dejad pasar" refiriéndose a una completa libertad en la economía: Libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos).

Pero en época de “vacas flacas” aquellos que lo defendían denodadamente, cambian su discurso y entonces, si quieren que el Gobierno intervenga en la economía, básicamente inyectándoles dinero.

Estamos en una época de crisis. Por eso no entiendo que muchos de los que han dejando deudas millonarias en aquellos ayuntamientos o Comunidades Autónomas que han caído en sus manos, en lugar de asumir responsabilidades –sean estas políticas o de cualquier otra clase- estén actualmente viendo pasar la crisis, cómodamente sentados en sus escaños en el Senado o en cualquier otra institución publica, esto es, pagada con ese dinero que sale de nuestros impuestos.

Seguramente, si hubieran actuado con la mesura y la responsabilidad que se les presuponía, el déficit sería menor, y habría más dinero público en la Caja.

¿No asumen ninguna responsabilidad?

¿Qué me gustaría? Que no nos engañen. Que finalmente se entendiera que los españoles somos personas adultas e incluso inteligentes, aunque no estemos en el Gobierno.

Me gustaría –como ciudadano- que me dijeran claramente cuales van a ser las medidas que se van a tomar, sin mentiras, ni medias verdades, ni tapujos de ningún tipo.

Me gustaría que no se esté “primando” a quienes han gestionado –rematadamente mal- sus responsabilidades económicas y públicas y se cargue la “resolución” de la crisis sobre los ciudadanos asalariados únicamente, una “solución” que se ha convertido ya en una costumbre inveterada.

Quisiera que todos fuésemos conscientes del esfuerzo que será necesario para salir de la crisis y que este esfuerzo sea solidariamente repartido; que quién más tenga, más pague y que se eviten los despilfarros dimanantes de tener dos aeropuertos: uno en Villa Arriba y otro en Villa Abajo, o los dispendios provenientes de duplicidades incomprensibles. En definitiva, que se racionalicen tanto los costes, como las estructuras políticas.

En definitiva: me gustaría, que como ciudadano, me hablasen claro… y no me engañasen más.

Y si quieres ver otras propuestas: http://goo.gl/0ZtFB

sábado, 10 de julio de 2010

España, la sentencia del Tribunal Constitucional y UPyD.


Me voy a permitir un pequeño apunte personal. Me han comentado algunos compañeros que hace tiempo que no escribo ninguna entrada en el blog, lo cual me llena de satisfacción porque me consta que alguno que otro me sigue. ¿El motivo? He cambiado de domicilio y estoy sin conexión a Internet a pesar de que el proveedor con quien la contraté (ya.com) me aseguró que antes de un mes la tendría disponible, de eso hace –evidentemente- más de un mes y sí puedo enviar esta entrada, es gracias a la inestimable colaboración de un anónimo vecino que tiene su red Wifi abierta.

Pero a pesar de estas vicisitudes personales y tecnológicas creo que lo que está ocurriendo en relación al Tribunal Constitucional, el Estatuto y la propia esencia del Estado de Derecho, bien merece un esfuerzo por mi parte para intentar trasladar al éter digital cual es mi opinión.

Hoy UPyD ha realizado un acto –a pesar del calor- frente al Tribunal Constitucional, en el que Rosa Díez ha leído un manifiesto que recojo al final. Pero me gustaría dar mi opinión personal respecto a lo que está ocurriendo y que sinceramente me preocupa.

No pretendo escribir una entrada “políticamente correcta”, No. Simplemente quiero hablar de mis percepciones –este es un blog personal- y plasmar lo que me sale de las entrañas cada vez que pienso a donde nos quieren llevar algunos personajes –y personajillos- que únicamente contemplan este País desde una óptica interesada, surja está de unos motivos meramente económicos o nazca de que ven a los ciudadanos de este País como un mero número en las estadísticas, que luego se traducirá en votos, votos que les permitirán continuar disfrutando de unos cargos, que no son suyos sino de quienes les han elegido, pero que parecen detentar con una alegría más propia de una prerrogativa personal. Este País es –afortunadamente- algo más de lo que ellos creen vislumbrar desde detrás de las bonitas mesas de sus enmoquetados despachos.

Hablando del Estatuto, se supone que el cumplimiento de una sentencia judicial es necesario –hay que acatarla- porque ese cumplimento es la esencia de la Ley y el fundamento de la confianza del ciudadano en la Ley, que afecta a todos. Creo recordar que afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, en el que hay que cumplir –insisto- las sentencias judiciales, nos gusten o no, salgamos beneficiados de ellas o salgamos perjudicados, porque en un Estado de Derecho se entiende que el bien de la mayoría es el que prima, sobre los intereses de las minorías y que además una sentencia, desde el mismo momento que es firme, es conforme tanto al espíritu, como a la letra de la Ley.

Esta confianza en las instituciones judiciales es la que garantiza para todos los ciudadanos -lo que no es poco- sus libertades básicas, así como su igualdad ante las leyes desarrollada en el seno de un Estado de Derecho.

Existieron tiempos aciagos en los que en España, simplemente con el “perdón del ofendido” se paralizaba la acción de la Justicia, lo que habitualmente, se conseguía con dinero. Cambiar eso ha costado la sangre y la libertad de muchos, se ha tenido que sufrir una dictadura en la que algunos individuos disponían de una “patente de corso” y aparecían –como partidarios del Régimen- como “intocables” y por encima de toda sospecha. Gracias al Imperio de la Ley hemos pasado a una situación de libertad constitucional y civil en la que cualquier ciudadano –si cree que se han conculcado sus derechos- puede recurrir a la Ley, que es –o debería- ser igual para todos.

 Estamos hablando de una ley –cuyo marco es la Constitución- que defiende al ciudadano de lo que no es justo y que se garantiza su amparo. Una Ley –que no dejan de ser más que unas normas de convivencia- y un sistema judicial que ahora después de que finalmente se ha dictado una esperada sentencia respecto al Estatuto, es interpretada a la medida de los intereses de algunos y entonces, al ser contraria a los intereses de esos pocos, parece que ya no sirve.

 ¿Y cual es la piedra angular de toda esta arquitectura legal, que si bien necesita reformas, aún es lo suficientemente confortable como para dar cabida a todos? Indudablemente, la Constitución. Una Constitución -que hasta su secuestro por parte de algunos- ha sido el marco en el que se han desarrollado nuestras libertades y nuestros derechos como ciudadanos. Y en el aspecto más negativo, las prebendas de algunos que han sido elegidos gracias a esa misma Constitución de la que ahora -con una estrechez de miras manifiesta- parecen abominar.

La Ley, está para cumplirla, puesto que estamos en un Estado de Derecho. ¿Qué nos queda si no? La Ley del más fuerte, la de Lynch, la anarquía…

Vamos a dejarnos de intereses particulares e ir a lo realmente importante: Intentar solucionar los problemas de los ciudadanos y de este País –que a pesar del “Mundo Perfecto” en el que parecen vivir tanto Zapatero, como sus adláteres- los tiene y que no son –ni mucho menos- los que algunos se esfuerzan en “diseñar” desde sus despachos, siempre con la vista puesta en qué les puede beneficiar personalmente.

¿Qué alguien quiere hablar catalán? Que lo hable. Pero también yo tengo derecho a hablar –en la administración autonómica y en cualquier otra parte- español y que me atiendan y me entiendan. Y tengo derecho –también- a esperar que la educación de mi hijo se imparta en una lengua que hablan quinientos millones de personas a lo largo y ancho de este mundo, y no solamente en la que hablan únicamente unos pocos que me merecen todos los respetos, pero que no dejan de ser unos pocos. Y tengo derecho a tener el mismo nivel de atención y derechos –sean del tipo que sean- viva en un rincón y otro de la geografía de nuestra piel de toro.

Se puede intentar manipular la realidad y la verdad, pero siguiendo este axioma que algunos parecen propugnar –y organizan hasta manifestaciones para “legitimarlo”- me permito realizar una serie de elucubraciones:

  • En el caso de que en alguna ocasión cometa un delito, en el momento en que el tribunal dicte sentencia, me iré de la sala en el caso de que no me interese, porque claro esta que yo, como parte interesada, no tengo que darle ninguna legalidad a una sentencia en mi contra.
  • Si se me multa por alguna infracción de tráfico, organizaré una manifestación –cuanto más multitudinaria mejor- frente al órgano administrativo que proceda, porque evidentemente –por mucho que el acto que he cometido esté tipificado como falta o delito- a mi no me afecta, tanto en cuanto está –presuntamente- en contra de mis “intereses históricos”, como “nación” o simplemente, como… como algo que ahora no soy capaz de definir.
  •  Cerremos las cárceles ¿Porqué va a tener más validez la sentencia condenatoria a un delincuente que la que afecta al Estatuto?
Y así podría continuar hasta el infinito desgranando sinrazones. Pero para que quede meridianamente clara mi postura os comunico que yo también voy a declarar independiente mi persona y consecuentemente mi casa (de hecho ya estoy diseñando el pasaporte que se necesitará para entrar en ella). Me niego a pagar los impuestos que me correspondan a la Administración Central. Pero si quiero que las arcas públicas –de esa misma Administración Central a la que no reconozco, o cuando menos me incomoda- me financien mis estudios sobre el pasado lejano, el inmediato o el impacto cultural o socioeconómico –soy aragonés y Aragón en su día fue también un reino independiente- de mi “país”, o sobre la importancia que tiene el “idioma caspolino”, -dícese del “idioma” de Caspe- y que además es el que se habla en mi casa y que por ejemplo tiene la palabra “zarrio” que nunca ha sido lo suficientemente ponderada, bajo el peso imperialista del español. Me imagino que el poner esta palabra en el lugar que le corresponde, me reportará algún benéfico.

 También voy a abrir “embajadas” en otros barrios y conforme reciba más dinero publico –ese que según una ministra del ¿PSOE? ¿Partido a secas? no es de nadie- en otros países, para representar mis intereses y decir que no estoy viviendo en un estado democrático, respetuoso con mi “singularidad histórica” puesto que no me dejan hacer mi “santa voluntad” –y cuando hablo de intereses hablo de los míos personales- nunca mejor dicho.

 ¿Y el dinero? No es importante. Ya lo aportaran –mediante transferencias- mis convecinos y vecinos.

Y para terminar me gustaría hacer una pequeña reflexión: Me encantaría que esa profusión de banderas nacionales, de orgullo de sentirse español continuarán prevaleciendo en el ánimo de todos, después del mundial respecto a aquellos temas –paro, corrupción, terrorismo, hipotecas, etc.- que nos ocupan y preocupan a todos, problemas -que desgraciadamente- van a continuar ahí cuando Sudáfrica solamente un país en el mapa y que esta necesidad nos aportará la ilusión de apostar por un cambio necesario.

Y digo un cambio porque está claro que este Zapatero descafeinado y sin dirección y este Rajoy “a lo suyo” no van a solucionar los problemas de la ciudadanía. Y asimismo desearía que este pensamiento marcara nuestra próxima –como ciudadanos que somos- apuesta electoral.

Es curioso que un partido sin “hipotecas” –ni políticas, ni económicas- sin ningún apoyo mediático se haya convertido en el estandarte de los problemas reales –del día a día- de los ciudadanos, del sentido común aplicado a la política y de un trabajo realizado por y para los ciudadanos, independientemente de donde o en qué Comunidad Autónoma vivan. Evidentemente hablo de UPyD. La explicación es muy clara: ¿Será porque cuantos militamos en este proyecto vivimos la política, pero ninguno vivimos de ella?.

Acércate a este proyecto porque este País necesita más savia fresca, más ilusión y más trabajo.
Te necesita a ti.

MANIFIESTO EN DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL (Leído por Rosa Díez frente al Tribunal Constitucional. Madrid. 10/07/2010)

La principal diferencia entre la democracia y cualquier otro sistema político es que la primera se funda en un orden constitucional que garantiza a los ciudadanos sus libertades básicas y su igualdad ante las leyes. La Constitución es la clave de bóveda del edificio legislativo que desarrolla y ordena derechos y obligaciones que deben ser iguales para todos. Por eso atacar la Constitución vaciándola de contenido y debilitando su carácter de ley de leyes, es atacar la libertad, la igualdad y la propia democracia.

En estos últimos años los ciudadanos españoles estamos padeciendo una erosión constante de nuestro orden constitucional, y por tanto de nuestras libertades y de nuestra igualdad ante la ley. Nada hay más frágil que la democracia, cuyo mantenimiento y mejora exige de todos una vigilancia constante y comprometida. Resulta intolerable que los propios gobernantes elegidos para defender el orden constitucional sean quienes más empeño ponen en convertirlo en un caos sin sentido.

Hoy nos hemos reunido aquí, ante la sede del Tribunal Constitucional, para expresar nuestra protesta contra la manipulación de las instituciones encargadas de velar por el mantenimiento del orden constitucional, o lo que es lo mismo, de velar por los derechos y obligaciones iguales para todos, y por nuestra libertad personal. Nos hemos reunido aquí, ante la sede del más Alto Tribunal, para proclamar que sin justicia constitucional, no hay democracia.

La unidad de la Nación española que proclama nuestra Constitución no es otra cosa que la igualdad jurídica de todos nosotros tomados de uno en uno, como sujetos libres y miembros conscientes de la misma democracia. Y esta es, ciertamente, la unidad que pone en peligro la negación del orden constitucional a través de leyes y de acciones de gobierno que no nos consideran ciudadanos de la misma Nación sino que, imponiendo obligaciones y deberes diferentes, convirtiendo privilegios en falsos derechos y arbitrariedades en falsas obligaciones, nos dividen en rebaños enfrentados donde lo que importa no es la libertad y la igualdad entre ciudadanos personalmente diferentes, sino la identificación cerril con un pensamiento obligatorio y uniforme que llaman, sin serlo, “identidad cultural”.

Con la excusa de contentar a nacionalistas descontentos por definición, de potenciar disparatados derechos de lenguas y territorios a base de restarlos a las personas, de reparar viejas heridas sentimentales y resucitados agravios históricos, de imponernos por nuestro presunto bien leyes sectarias que casi nadie reclama, los partidos que gobiernan España y numerosas comunidades autónomas protagonizan constantes ataques contra la Constitución. Sus esfuerzos por controlar y manipular la justicia, la hacienda, los medios de comunicación y todas las demás instituciones públicas para ponerlas al servicio de sus intereses particulares, su contumacia en tomar decisiones claramente inconstitucionales, nos han conducido a una gravísima crisis política.

Naturalmente, la Constitución puede cambiarse para mejorar la democracia. Nosotros proponemos una reforma constitucional que mejore nuestro orden político a la luz de las experiencias de todos estos años. No somos partidarios de la inmovilidad o la fosilización de nuestra Constitución, sino de adecuarla a los retos del siglo XXI. Pero cualquier reforma que se proponga debe ser fiel y leal al orden constitucional, seguir los procedimientos establecidos por la propia Constitución para su reforma. Y lo que rechazamos es la práctica viciosa de cambiar la Constitución por la puerta de atrás, mediante reformas de Estatutos de Autonomía o por medio de leyes y decretos que chocan con su letra y su sentido. Como ciudadanos españoles, libres e iguales, exigimos ser consultados por quienes quieren cambiar la Constitución por la vía de los hechos consumados, burlando el “derecho a decidir” básico de la democracia, el de participar en la toma de decisiones sobre lo que nos afecta a todos y no sólo a una parte de nuestro país.

Cuando el orden constitucional está en peligro, también lo está la libertad de todos y cada uno de nosotros. Es el momento de que los ciudadanos conscientes digamos de nuevo basta ya, como muchos miles dijeron no hace tanto frente al terrorismo y al nacionalismo obligatorio en el País Vasco. Es el momento de exigir el cese de todo ataque contra la Constitución, y el fin del desacato de los gobiernos a las leyes y sentencias que no les gustan.

Como ciudadanos que cumplimos las leyes y acatamos las sentencias de los tribunales de justicia, incluso las que no compartimos, exigimos a los gobernantes, comenzando por el Gobierno de la Nación, que también ellos respeten la legalidad y cumplan y hagan cumplir las sentencias de los tribunales, incluyendo la de este Tribunal Constitucional relativa al Estatuto de Cataluña. Porque un país donde los gobernantes se reservan cumplir o no la legalidad a su conveniencia no es un Estado de derecho, sino el reino de la arbitrariedad. Porque sin justicia constitucional, no hay democracia.

No denunciamos ataques abstractos. Mientras hoy nos concentramos ante el Tribunal Constitucional para defender la Constitución y protestar contra quienes la quieren vaciar de contenido, en Barcelona se celebra una manifestación contra la Constitución convocada expresamente por el presidente de la Generalitat; una convocatoria basada en las falacias de que la voluntad del pueblo y la nacionalidad sentimental están por encima del Estado de derecho y de la nación constitucional.

Con independencia de la opinión que cada cual tenga de los conflictos políticos y jurídicos creados por la irresponsable gestación de un Estatuto de Autonomía claramente inconstitucional --conflictos artificiales de los que el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es el máximo responsable--, la manifestación de Barcelona representa un ataque a la Constitución, y es un acto de desacato al orden constitucional que adquiere su máxima gravedad al estar liderado por el Gobierno y las instituciones de Cataluña.

Es una manifestación contra la separación de poderes y la autonomía de la justicia, contra la igualdad de los ciudadanos y contra el imperio de las leyes mientras sigan vigentes. En definitiva, es una manifestación contra la democracia.

Nosotros exigimos a la Generalitat de Cataluña que cumpla con su obligación democrática de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional; y exigimos al Gobierno de la Nación que haga cumplir la sentencia y promueva la derogación de todas las leyes que se han aprobado en desarrollo de artículos declarados inconstitucionales por el fallo del TC. Exigimos que cualquier solución a las deficiencias de la actual estructura territorial del Estado se discutan con transparencia en el Parlamento Nacional, con argumentos y propuestas políticas, impidiendo que el futuro de España, nuestro futuro, sea objeto de oscuros trapicheos celebrados a nuestras espaldas.

El objetivo de la política democrática no es hacer que unos se sientan más cómodos que otros a base de imponernos a todos sus sentimientos, haciéndolos obligatorios; el objetivo de la democracia no es restañar heridas imaginarias ni ganar retroactivamente guerras del pasado. El objetivo de la Constitución no es dar satisfacción a mitos y emociones que, por muy comprensibles y humanas que sean, van contra los principios de solidaridad, libertad e igualdad sin los cuales no hay democracia ni ciudadanía, sólo tribus enfrentadas y encadenadas a emociones primarias.

 La política democrática debe perseguir el perfeccionamiento incesante de las instituciones, trabajar por un gobierno más eficaz y transparente, por un parlamento más representativo y reflexivo, por una justicia más autónoma y justa. La democracia es la consecución de más libertad personal y de más igualdad entre los ciudadanos con independencia de cuál sea su riqueza, su lugar de nacimiento o residencia, su profesión, su lengua materna, su sexualidad, sus creencias y sentimientos de identidad o pertenencia. Libertad e igualdad son los valores supremos que debe preservar y cultivar el orden constitucional de la democracia, y estos son precisamente los valores que están poniendo en grave peligro los ataques contra el orden constitucional de la España democrática que hoy hemos venido a defender.

Ciudadanos, nuestra libertad está amenazada por quienes creen que pueden dividirnos para acabar con la igualdad y la solidaridad entre nosotros, levantando fronteras artificiosas en nombre de mitos y prejuicios que encubren turbios intereses e impiden la regeneración de la política democrática.

Ciudadanos, ¡Basta ya de ataques a la democracia! Ciudadanos, ¡Viva la Constitución!

martes, 29 de diciembre de 2009

Sobre los problemas de UPyD y su falta de democracia interna.

A pesar de que en este blog, mi idea primigenia era escribir acerca de política en general –algo que sigo sustentado- no puedo por menos que hablar –de nuevo- acerca de UPyD por dos motivos: el primero de ellos es porque creo que este proyecto es necesario, y en segundo lugar porque creo que lo que se está llevando a cabo es un ataque orquestado por razones políticas o personales, en algunos casos, quizá con vistas a las próximas elecciones –y eso que aún quedan dos años- utilizando un medio como es Internet, y que ha sido muy importante para UPyD a la hora de dar a conocer su ideario político.


En el periódico digital Extremadura Progresista aparece una entrevista con el siguiente titular: “Reveladora entrevista con Agustín Vega Cortés (ex coordinador de UPyD de Tierra de Barros)” http://www.extremaduraprogresista.com/index.php?option=com_content&view=article&id=4657&joscclean=1&comment_id=19250&Itemid=59

Y en ella se vierten una serie de opiniones sobre las que me gustaría reflexionar, siempre desde mi punto de vista personal, y teniendo en cuenta lo que conozco del Partido y de los afiliados con los que mantengo contacto. Evidentemente, no voy a entrar en valoraciones acerca de las personas mencionadas por Don Agustín Vega, tanto en cuanto, ni las conozco personalmente ni se cual ha sido su trayectoria en el Partido.

Ante la pregunta “¿Qué motivos les movieron para formar parte de UPyD?” Don Agustín aduce una serie de razones que suscribo punto por punto, máxime cuando algunas de ellas fueron las que me decidieron a involucrarme de forma activa en política, cuando nunca antes lo había hecho. Este País necesita de POLITICOS –y no es que grite, sino que lo pongo en mayúsculas para subrayarlo- que hagan POLITICA y no el “pasteleo” en la que se ha convertido la toma de decisiones del Ejecutivo en este momento.

Ya en lo que disiento es cuando dice: “…Yo, como tantas otras personas que ya se han marchado o que, sin duda, se marcharan pronto, también creí que ese partido podía representar un movimiento político de regeneración de la democracia desde unas posiciones progresistas” Este partido si defiende la regeneración de la democracia, y no solo desde posiciones progresistas, sino también, desde la transversalidad y la innovación, como ha demostrado en su I Congreso, implantando sistemas de elección noveles en la política española y digo noveles porque en otros partidos no son necesarios ya que todo está "atado y bien atado". Por cierto, un Congreso al que todos los afiliados se han podido postular para delegados sin avales.

Otra de las aseveraciones que hace en el articulo es la siguiente: “Si no eres como ellos, como ese grupo de personas que se han hecho dueños de la siglas, te estigmatizan, te acusan de ser un infiltrado de “nuestros enemigos” y de no “respetar las normas del partido” A partir de ahí o te vas o te hacen el vacío para que te vayas” Pues permítame, reitero que desde mi experiencia personal, que lo dude. A las reuniones a las que he acudido, cualquier afiliado ha hablado con plena libertad y se le ha respondido desde la misma, con corrección y con argumentos. En cambio, en otros foros –en los que no dudo saldré después de escribir esta entrada- en los que presuntamente se reúnen los que se han sentido “estafados” por este proyecto y los que defienden la “limpieza democrática” se ha denominado a personas que militan en el partido con adjetivos bastante más soeces, y se han utilizado expresiones de bastante mal gusto –por decirlo suavemente- y además sin otro “argumento” más que el del insulto por el insulto. Desde luego demuestran que no respetan ni tan siquiera a las personas. Yo desde luego, no he notado es “marcaje” del que habla Don Agustín Vega… y me consta que los compañeros con los que he hablado, tampoco. No todos pensamos igual, pero defendemos nuestras posturas y tenemos un objetivo común: este País y sus ciudadanos. Y a la suma de todo esto, se le llama transversalidad.

Y si algún día veo que la prioridad de UPyD no es esa, expondré mis argumentos –desde dentro del seno del Partido, que es donde corresponde- y si veo que la deriva aumenta, con gran pena, hare mi “hatillo” y me marcharé. Pero lo que veo es todo lo contrario; ilusión, ganas de contar con todos y un proyecto político sólido.

A continuación desgrana una serie de afirmaciones: “Han utilizado que soy gitano para criminalizarme entre los suyos porque son unos racistas”, “…yo representaba una alternativa a su mediocridad y a su idea de un partido insignificante, sin base y sin organización…”, “…de cara a presentar el mayor numero de candidaturas posibles en las próximas elecciones municipales, me contestaban que eso no era importante, y que era preferible presentarnos en pocos sitios pero con “gente segura”, que significa que sean de su cuerda..”, “…un partidillo con el que entretenerse, totalmente controlado por ellos y que se limite a adorar a la diosa y a criticar lo que hacen los demás…”, “…Son tan sectarios que llaman “contaminados” a todos los que provienen de otros partidos. Se olvidan de que si es así, el “foco de infección” sería Rosa Diez, que ha hecho de todo en el PSOE, incluido ser consejera del Gobierno Vasco, en coalición con el PNV, y donde por cierto, estaba encantada con la política nacionalista que más tarde tanto denostaría. …”

Desearía pensar que la primera afirmación, no es fruto de un “victimismo”. ¿Porqué será que todos cuantos se han ido del Partido van corriendo a los medios de comunicación a contar sus cuitas?. Si tan importantes son para ellos sus principios –que no lo dudo- ¿porqué no los han defendido en las reuniones, en las asambleas… en lugar de marcharse denostando todo aquello por lo que han trabajado y por los que afortunadamente, otros continuamos trabajando?

“…sin base y sin organización…” Pues si existe una y otra y eso que ha sido un partido que desde su nacimiento se ha tenido que enfrentar a retos electorales importantes, sin apenas tiempo de organizarse. ¿Cómo ha sido esto posible? Sin duda alguna gracias al trabajo desinteresado de esa “base” que parece que no existe y siguiendo unas pautas organizativas que –evidentemente- están ahí.

“… presentarnos en pocos sitios pero con “gente segura”, que significa que sean de su cuerda..” Me imagino que se referirá a las próximas elecciones locales. Quizá el presentarse en pocos sitios se deba únicamente a algo que es de mero sentido común: en la política local existen básicamente dos tipos de personas los que quieren influir en la vida de su pueblo positivamente, solucionando –o tratando de hacerlo- los problemas de sus conciudadanos o los que pretenden sacar una ventaja personal y ven la política local como la vía adecuada para ello. Quizá si no se está seguro de contar con los primeros – lo que denomina “gente segura”- quizá sea mejor no arriesgarse a que los segundos se presenten bajo el amparo de las siglas de UPyD. Ahora mismo se esta gestando nuevo un proyecto en la Comunidad de Madrid, y desde luego, la prioridad principal y absoluta es hablar con la ciudadanía para conocer sus problemas de primera mano, e intentar articular soluciones. La prioridad de UPyD no creo que sea presentarse en todas partes para conseguir concejales, al precio que sea. Más bien creo –tal y como está recogido en la Ponencia Política que emanó del I Congreso- que la labor de UPyD esta orientada a la regeneración democrática, a un partido que busque soluciones progresistas a la problemática de la ciudadanía, a un partido próximo a ella, y que haga suyos sus problemas, y eso –evidentemente- pasa por escucharlo y entenderlo, no por presentarse en todos y cada uno de los municipios de España. Añado que no hablo en nombre de UPyD.

Respecto a las últimas aseveraciones, únicamente unas precisiones. En UPyD hay militantes que anteriormente lo han hecho en otros partidos y trabajan con ilusión por este proyecto, aportando su experiencia, sus ideas y su trabajo. ¿Es malo haber militado en otro partido?, ¿o acaso el Sr. Vega si los estigmatiza por este hecho? ¿Niega también el hecho de que en política –como todo en la vida- se pueda madurar y cambiar de opinión al hablar de la etapa de Rosa Diez como Consejera? En política –como en la vida- no existen verdades inamovibles y gran parte de la madurez personal radica precisamente en eso, en evolucionar y por lo tanto, querer cambiar las cosas. Rosa Diez podía haber continuado en el “cementerio de los elefantes” de Bruselas, pero renunció a su Acta de Diputada y volvió a España, sin el paraguas de ningún partido político, para “bajar a la arena”. Otros aún continúan allí, felices y satisfechos.

No me quiero extender más porque si no esta entrada va a parecer El Quijote –y creo que ya lo escribió hace algunos añitos un tal Cervantes- por lo que voy a finalizar con algo que si demuestra que no hay democracia interna en UPyD: Después del I Congreso, ahora TODOS los afiliados –de nuevo- se van –nos vamos- a poder presentar SIN necesidad de avales -y por lo tanto a votar y ser votados- en las elecciones territoriales primero y locales después, de forma que los PROPIOS AFILIADOS elijan –y puedan ser elegidos- para cualquier cargo territorial o local, articulando Consejos Territoriales y Locales totalmente democráticos, al ser sus cargos elegidos directamente por los militantes ¿Se refería a eso Don Agustín cuando afirmaba en la entrevista que: “…un partido con un sistema de funcionamiento interno totalmente democrático, donde las asambleas y las reuniones de afiliados fuera la manera habitual de tomar decisiones. Ese ha sido el motivo de que me vetaran a mi y al Comité de Tierra de Barros que yo organicé…”.

Curioso. ¿Se le vetó por lo mismo que ahora se pone en marcha?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Los “entresijos” del I Congreso de UPyD.

Quizá alguien haya leído el “titular” de esta entrada, y piense que en ella se van a tratar los “chismes” del Congreso. Nada más lejos de la realidad. Tampoco voy a hablar de los resultados obtenidos por el CD, de las elecciones al Consejo Político…. ya que hay compañeros que han tratado extensamente estos temas y prácticamente en “tiempo real”: Kobol (http://estrelladecombate.blogspot.com/), Ciudadano Quien (http://ciudadanoquien.blogspot.com/), Fernando (http://twitter.com/fernandot/) y muchos más, además de la prensa ordinaria y la digital.

Y tampoco voy a emitir una valoración política de lo que ha ocurrido en el Congreso... que tiempo habrá para ello. No, me voy a permitir el autentico lujo de hablar de la vertiente humana del Congreso. ¿Por qué? Porque la política, la hacen las personas, y una mala persona, jamás podrá hacer una buena política. Voy a hablar de mis percepciones y de aquellas personas que por no estar bajo la “luz de los focos” parece que no están, pero no lo solo son necesarias, sino que además, son muy importantes. Me refiero a aquellos que han estado preparando el Congreso, y que el primer día estaban no con “miedo escénico”, si no con “pánico escénico” porque era la primera vez que el Partido organizaba un evento de este calibre, de los voluntarios, que se han desplazado desde toda España, para colaborar, para ayudar en algo que les parecía lo suficientemente importante como para pagar viajes, comidas… y ocupar un fin de semana en trabajar “por amor al arte”.

Cuando conoces a gente con tanta entrega te das cuenta de lo necesario que es un proyecto político que ilusione a las personas, como lo hace este.

Cuando el jueves estuvimos viendo el interior del Palacio de Congresos, las salas donde se iban a ubicar las comisiones, y posteriormente vi el patio de butacas… ya me impresiono. Cuando lo imagine todo repleto de delegados… vamos que me fui a casa preocupado por como lo haríamos al día siguiente, sobre todo teniendo en cuenta la responsabilidad que adquiríamos con nuestros compañeros y con el Partido.

Pero –pasado el desconcierto de la primera votación- en la que el recuento se alargó más de lo debido, todo ha salido perfecto. Todos los votos -porque lo he comentado con el resto de los compañeros- se han contado de forma escrupulosa. En mi grupo éramos cuatro personas, más el que suscribe, y hasta que no estábamos todos de acuerdo en presentes, sies, noes y abstenciones no lo transcribía al "actilla" y se lo comunicaba a la coordinadora de grupos de votación…. y venga a contar delegados presentes… delegados que entraban, salían, cambiaban de fila, se sentaban en otra butaca… y siempre conociendo el número exacto de los presentes. Un mecanismo, prolijo, pero exacto, que se utilizaba también de igual manera en las Comisiones.

Guardo un especial recuerdo para Javier, Tono, Jesús y los coordinadores de los grupos; Rafa y Loreto y para aquellas personas con las que he tenido el placer de colaborar: Emilio (el arbitro), Sergio (que vino desde Murcia), José Manuel (miembro del Consejo Político y –también- voluntario), Myrla, Fernando (que durante el Congreso pasó de ser “el colombiano más viejito de UPyD” a “el Colombo-Español más orgulloso de UPyD”) y Susana (nuestra cantante de Gospell), así como los otros grupos de votación, que han hecho posible que los datos fueran fiables y estuvieran en la mesa del congreso lo antes posible, y del resto de los voluntarios del Congreso, naturalmente.

Y para finalizar, voy a contar una pequeña anécdota personal, pero que -para mi- es sintomática del carácter de las personas. El domingo, puesto que ya no teníamos que controlar ninguna votación, me llevé mí cámara de fotos y estuve fotografiando todo el evento, como podéis ver más abajo. Al finalizar el acto Rosa y algunos miembros del CD se fueron a la Sala VIP del Palacio de Congresos y Exposiciones dejando la puerta abierta. El compañero de organización que estaba en la puerta previa a la sala me animó a entrar: “anda pasa y hazle una foto a Rosa” y allí que fui, no teniendo muy claro si me iban a echar con “cajas destempladas”, al fin y al cabo soy solo un militante de base, eso si con una cámara de fotos. “Rosa quiero hacerte una foto”. Rosa se volvió con una sonrisa y me dijo “anda que no tienes fotos”. “Ya, pero me gustaría hacerte otra más...” y Rosa, sonrío, posó y me dijo –yo ya tenia la cámara dirigida hacia ella- “si… pero quita la tapa del objetivo, que si no voy a salir muy negra”. ¿Alguien, después de un congreso constituyente se imagina esta escena con Zapatero o con Rajoy al otro lado del objetivo? Yo, desde luego, no. Seguramente no hubiera pasado de la primera puerta.

Los pequeños detalles, son los que hacen grandes a las personas.

¿Qué me queda del Congreso? Varias cosas: La ilusión de quienes han estado en él, ver que todas las decisiones se han tomado democráticamente, los debates a los que he tenido la suerte de asistir en las comisiones, el carisma de Rosa, el refrendo –por parte de los delegados- de la estructura política y organizativa del Partido… y el recuerdo de los momentos pasados en él. Ahora nos queda una gran tarea: leer la línea política y organizativa que ha salido del mismo, interiorizarla y trasladársela a la ciudadanía.

En cuanto a aquellos que critican todo lo que acontece –y que me temo que seguirán así- en el Partido desde la comodidad de su ordenador, me gustaría darles un consejo, si me lo permiten, lógicamente: por favor, empleen las energías que gastan en atacar a este Partido… y funden el suyo, en el que podrán poner sus teorías sobre “democracia asamblearia” en marcha, o sobre como hacer una tortilla, sin romper el huevo, claro. Pero me parece que la “critica destructiva” se ha convertido ya en una costumbre.

viernes, 20 de febrero de 2009

Encuentro digital con Rosa Diez en El Mundo

Abajo dejo el enlace para acceder al en cuentro digital que realizo Rosa Diez en el diario El Mundo el miércoles, 18 de Febrero de 2009, en la que responde a las preguntas de los internautas, y en la que se explican las posturas de UPD a diversas cuestiones.

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=4825&k=Rosa

martes, 3 de febrero de 2009

El Oráculo de Delfos

A través de un foro y por un mensaje de Faol –gracias, compañero- he leído un articulo de opinión publicado en el diario publico.es por el Sr. Javier Ortiz, a quién no tengo el “gusto” de conocer, titulado “El dedo en la llaga”.

En el articulo dice textualmente “Un partido político que sólo es conocido por el nombre de la persona que lo preside no es un partido político; es una secta” Bueno, yo, personalmente no solo conozco el nombre de la persona que lo dirige, sino que también conozco el manifiesto fundacional y el programa electoral y es más, estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que se plasman en ambos documentos, quizá si no, no seria un afiliado. Hay varias definiciones en el Drae acerca de la palabra secta: “Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra”; personalmente creo que UPyD –afortunadamente se diferencia de otras formaciones políticas. Otra de las definiciones es; “Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica” Javier, si somos un conjunto de seguidores, y si por tener ideas similares acerca de cómo se debería de organizar la vida política y acerca de cómo creemos que se deben solucionar los problemas que realmente nos preocupan a los ciudadanos, somos parciales. Si esto es así, pues entonces si considero que formo parte de una secta.

En cambio, quizá usted lo de secta lo ha visto desde el punto de vista de la tercera definición: “Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa”. Si en lugar de “hablante” decimos “escribiente”… pues entonces usted tiene toda la razón, nos asemejamos más a su concepto de secta.

Se pregunta el Sr. Ortiz: ¿Alguien sabe qué dice el programa de la llamada UPyD sobre la política de reforestación en Castilla-La Mancha, el respaldo estatal a las pequeñas y medianas empresas, la entrada de Turquía en la UE o la guerra de Israel contra Palestina?

Pues mire: El punto 9 del programa electoral se habla sobre medio-ambiente (diagnostico y propuestas) Por si lo necesita consultar para documentarse para otro “articulo periodístico” lo encontrara en la página web de UPyD, más que nada para que escriba con conocimiento de causa. Y hasta quizá en el punto 3 encuentre alguna respuesta respecto a las pequeñas y medianas empresas. Tocante a la postura ente la guerra entre Israel y Palestina, quizá si leyera otros periódicos, sabría cual en la postura de UPyD y algunos de sus militantes al respecto.

También expone que la opinión de Rosa Diez, si la tiene, no le interesa a nadie. ¿Tampoco a los 303.535 votantes que le dieron su voto en las últimas elecciones? ¿O es que el Sr. Javier Ortiz piensa que estos votantes lo han hecho porque les gustó el color de la papeleta? Entiendo que la opinión de Rosa Diez importa a quienes estamos en el mismo barco, bogando con más o menos ahínco, y también a esos votantes.

También dice “…Rosa Díez es un trasunto tardío de Alejandro Lerroux…” No creo que sea un buen ejercicio, ni tan siquiera de sentido común, el sacar de contexto a un personaje histórico, a un pueblo o una situación determinada y aplicarlo a la edad actual (España, año 2009). De eso ya tenemos bastante, sobre todo en alguna de las denominadas “autonomías históricas” ¿o era histriónicas?

Finaliza su articulo con un vaticinio, como el Oráculo de Delfos: “…¿Mi vaticinio? Supongo que, como suele suceder con casi todos los partidos basados en un supuesto líder carismático, el de Rosa Díez no durará demasiado. Carece de consistencia política. Pero, entretanto, le seguirá quitando votos al PP…?

El problema de los oráculos es que se suelen equivocar … En cualquier caso, Sr. Ortiz; UPyD lo que tiene es un proyecto, un deseo de dinamizar la vida política de este País, un deseo de regeneración democrática y para ello tiene unas armas: un mensaje, unos militantes. No se dedica a quitar votos al PP. Ya lo hacen ellos solos muy bien.

En cualquier caso, el tiempo quita o da la razón. Dentro de unos años veremos si sigue ejerciendo de periodista, o ha montado una línea telefónica que adivine el porvenir.

jueves, 15 de enero de 2009

Buenas noticias

Permitidme comenzar el blog con algo que personalmente me parece una buena noticia: Rosa Diez está devolviendo el dinero que los afiliados y simpatizantes le prestaron para poder llevar a cabo una campaña electoral a la que las entidades de crédito se negaron a conceder ningún crédito. Si, esas entidades a las que el Gobierno (todos) les hemos prestado dinero –a pesar de sus ganancias- para que nos lo devuelvan a un módico 7%.

Creo que la acción de Rosa, debería hacer pensar a los algunos políticos que creen que el dinero público es suyo y a la ciudadanía, bastante acostumbrada a otro tipo de actos, y de noticias con respecto a la clase política.

Está claro que España necesita de una clase política que piense en los ciudadanos, no en los votos o las prebendas que puedan obtener.