sábado, 10 de septiembre de 2011

Más allá de la política

Como no todo va a ser política en este blog -porque los que estamos en estas lides también tenemos otras preocupaciones y nuestro "corazoncito" además de defender en las instituciones los derechos de todos los ciudadanos- me permito escribir esta entrada:

Te juro por Dios
que te voy a olvidar

Maldigo el calor
que abrasó
nuestros cuerpos
maldigo ese amor
que murió en el intento.

Y te juro por Dios
que te voy a olvidar

Y te lo juro por Dios
porque Dios nunca miente
y sabe que sufro
como un condenado
teniendo que amar
a quien nunca
me ha amado.

Porque tú
como un látigo
me tenías borracho
de ese amor impaciente
esperando y perdiendo
mi pobre alma

Porque tú fuiste
mi más dulce pecado
lo que desee
lo que tuve
lo que perdí

Pero si yo
fui pecador
si peque
fue por amor

Te juro por Dios
que me tragaré
mis errores pasados

Y ya sé
que si un árbol no crece
mejor es cortarlo de raíz
que más vale
estar solo
que junto a ti
a la que quise
y a la que no
llegue

Quizá verás
hasta una sonrisa
plantada en mis labios
pero yo te aseguro
que no verás nunca más
mi alma
porque la has dejado
hecha pedazos

Porque tú
como un látigo…
me tenías borracho
borracho de amor

Porque tú
has sido
mi más
dulce pecado

Y si yo fui
pecador,
pequé
por amor

Y Dios
me habrá perdonado

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Este miedo de ti, de mí… de todo,
miedo de lo sabido y lo entrevisto,
temor a lo esperado y lo imprevisto,
congoja ante la nube y ante el lodo.

Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?…
Abajo ya es la noche, y hoy has visto
cómo acerca el temor: aún me resisto,
pero me lleva a ti de extraño modo.

Déjate estar. No luches: está escrito.
Desde lejos nos llega, como un grito
o como un lerdo vértigo rugiente.

Me darás lo más dulce y más amargo:
una breve alegría, un llanto largo…
sé que voy al dolor. Inútilmente.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
--------

Seguro que te amó, ni de piedra era, ni tan insensible como pareció, esos amores inoportunos, esos amores que no dejan tranquilo el alma aún con el tiempo, esos amores que se recuerdan a diario remordiendo la conciencia por el camino escogido, y la conciencia borracha para olvidar, lo que no tiene olvido, el sentir.

Haces bien en querer olvidarla, haces bien hasta en odiarla, pero no dudes nunca, que te amó.

José A. Labodía dijo...

Estimado anónimo:

No hay odio
no hay rencor
solo tristeza
solo dolor

No sé si amó
pero si lo hizo
mal lo demostró
o mal lo entendí

Y finalmente
la perdí

José A. Labodía dijo...

Quizás mal lo demostró y quizás mal lo entendiste. Ni nadie es tan malo, ni nadie es tan bueno.

Sólo se pierde lo que muere.

Amó, te lo aseguro, desde su corazón muriéndose de rencores añejos, amó, porque no todo puede tirarse por la borda y otra vez a empezar, porque nada es tan fácil cuando ha sido tan difícil, porque hasta de quienes te ofrecen tanto tienes que huir cuando poco tienes para dar, porque en alguna parte se le olvidó que existían amores verdaderos, porque no recordaba -ni quería recordar-, lo que era compartir su corazón con alguien.

Porque en algún momento del camino la gestión de sus sueños tuvo que pasar de pública a privada, a causa de tanta rotura y desatención.

Pero amó, aunque nunca estuviera a la altura de lo que se le ofrecía.